Moguer y Juan Ramón Jiménez
Mañanita fría de enero y a mi no se me ocurre nada mejor que ir a visitar la casa de uno de los poetas más ilustres de la Literatura Española.He de confesaros que es la segunda vez que voy a Moguer a ver la Casa de Juan Ramón Jiménez.La primera vez, contaba con apenas 8 añitos, estaba en tercero de EGB y fui allí en una de esas típicas excursiones escolares.Por aquel entonces, apenas había leido casi nada del poeta, sólo su obra universal "Platero y yo".
20 años después, he vuelto allí para completar ese primer recuerdo de mi niñez y descubrir, con otros ojos, la poesía de Juan Ramón en cada rincón de Moguer, "esa poesía desnuda(pura y libre de artificio)que fue y será suya para siempre".

Placa conmemorativa de la Casa de Juan Ramón Jiménez

Placas como esta, las encontrareis por todo el pueblo con frases del poeta, que recogen escenas y momentos de su estancia en Moguer...

Y ahora vamos a entrar en la casa para ver como vivía el poeta...

Este es el despacho de Juan Ramón, donde se sentaba tranquilo a escribir sus poemas...

Y aquí teneis una máquina de escribir antigua, una "Underwood", una como esta tenía mi abuelo...Y es que el nombre de Juan Ramón siempre estuvo ligado a la vida artística, primero fue la pintura, pero le bastó descubrir el Ateneo de Sevilla para definir su gran vocación artística: La Poesía

El dormitorio....

con los trajes del poeta...

El baño es de lo más curioso....Parece sacado de un hotelito antiguo, pero con clase...

Y no os perdais la bañera..Como para bucear en ella...

Escritorios y recibidores...

Donde se reunían con amigos y familiares...

Y donde se agolpan los recuerdos en forma de retratos, como este tan lindo de la pareja...

Porque no se puede hablar de Juan Ramón sin su gran compañera del alma que fue "Zenobia", una mujer honesta, humilde y generosa que pese a su independencia ,siempre apoyó a su marido y le abrió el camino para convertirse en el Gran Juan Ramón Jiménez...
Decía Juan Ramón que lo que más le gustaba de ella era su sonrisa, esa sonrisa que desprendía vitalidad y alegría por los cuatro costados...¡Y qué guapa era..!

Teneis una estatua de Zenobia en pleno centro histórico de Moguer y en ella se la representa como una mujer culta, viajera, pues recordad que al comienzo de la Guerra Civil ,el matrimonio tuvo que exiliarse a Nueva York, Puerto Rico y Cuba.Fue precisamente en Puerto Rico donde el matrimonio encontró su último hogar y donde también quedaría parte de la memoria del poeta...

Y estas son algunas de las pertenencias de Zenobia..

Pero en la casa de Juan Ramón también hay un lugar para su gran personaje, el Burrito Platero.Los establos nos recuerdan aquello que decía el poeta..
"Platero es un burro pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Come de todo y los del pueblo dicen que tiene acero"

Una estatua del burrito alegra el patio, pues sigue siendo aquel amigo manso, tierno y siempre leal del poeta.No en vano, gracias a Platero, descubrimos las impresiones de Juan Ramón sobre la vida, el mundo y los personajes de su pueblo natal, Moguer...
"Te he dicho Platero que el alma de Moguer es el vino, ¿verdad?. No; el alma de Moguer es el pan. Moguer es igual que un pan de trigo, blanco por dentro como el migajón, y dorado en torno -¡oh sol moreno!- como la blanda corteza".

Una obra, traducida a 32 lenguas diferentes y que aún hoy se sigue solicitando su traducción a más idiomas..
Su fama se extendió tanto que ,finalmente, se le concede el Premio Nobel de Literatura en 1956, premio que no llegó a recoger, apenado por la muerte de su esposa, de la que nunca se llegó a reponer...¡Tanto la quería...!

Murió dos años más tarde y qué mejor homenaje para él que sus versos...
"Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco.
Todas las tardes el cielo será azul y plácido; y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron; y el pueblo se hará nuevo cada año; y en el rincon de aquel mi huerto florido y encalado, mi espiritu errará, nostalgico.
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando."
De Moguer me traje una Guia, un libro de poemas y un simpático burrito de peluche, que llamaré "Platero" por supuesto...




Adela dijo
¡Qué suerte poder ver la casa del poeta..!Todo parece intacto, tal como él lo dejó..Me gusta el ajuar de Zenobia.Tuvo que ser una dama muy elegante..
24 Enero 2011 | 08:15 AM